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Inicialmente, el título de este artículo iba a ser “Destinados a morir”, después de todo, todos estamos destinados a morir, ¿verdad?

Pero luego, cuando lo piensas, ¿dónde está nuestro libre albedrío si todos estamos destinados a morir? No tiene mucho sentido, ¿verdad?

A menos, por supuesto, que el “libre albedrío” solo signifique que somos libres de hacer lo que queramos, excepto decidir si queremos vivir o morir. ¿Es esta una decisión demasiado importante como para dejarla en nuestras manos de meros humanos?

El libre albedrío es algo de lo que muy pocas personas parecen ser conscientes y aún menos son capaces de comprender.

El apóstol Pablo (Romanos 7:19) dió en el clavo cuando dijo: “No hago lo que quiero, pero hago lo que odio… Porque tengo el deseo de hacer lo que es correcto, pero no la capacidad de llevarlo a cabo.”
En otras palabras, Paul está diciendo que tiene el deseo pero no el Libre Albedrío para hacerlo.

Contrariamente a la creencia común, el libre albedrío no es hacer lo que queramos o lo que nos de la regalada gana. En realidad, es todo lo contrario.

Piénsalo. ¿Por qué haces lo que sea que haces?

Todo lo que hacemos los hacemos impulsados y/o condicionados intrínsecamente, por ejemplo, por las bacterias intestinales que envian químicos al cerebro para que nos apetezca comer determinado alimento, y/o extrínsecamente, por ejemplo, mantener las apariencias o competir con los vecinos a ver quien tiene lo mejor.

Por lo tanto, rara vez ejercemos nuestro libre albedrío.

Claramente, el comportamiento humano, a pesar de nuestros grandes avances en el desarrollo de nuestro razonamiento, todavía está regido por nuestras emociones, más específicamente, por nuestro sistema límbico, también conocido como nuestro “cerebro de mono”.

En situaciones de calma, que casi nunca ocurren en nuestro mundo incierto, es posible ejercitar nuestra capacidad de razonar en un alto grado. Sin embargo, tan pronto como nos encontramos con una situación, ya sea demasiado agradable o desagradable, nuestras emociones comienzan a dominar nuestro razonamiento. La gente muere nadando en el mar no porque no sepan nadar sino porque les entra el pánico.

Es simplemente anti-natural para cualquier humano no sucumbir a las emociones dentro de nuestra dimensión de tiempo y espacio.
Cualquier cosa que hagamos dentro de esta dimensión de tiempo y espacio no puede considerarse libre porque estamos motivados y/o condicionados.

a única forma de “escapar” de esta dimensión y condicionamiento es trascendiéndola a través de un estado superior del ser.

Sin embargo, casi nunca estamos conscientes de ello, ¡y mucho menos ejercitamos esta consciencia!

Einstein tenía parcialmente razón cuando dijo que “no existe tal cosa” cuando se mira el libre albedrío desde una perspectiva relativa. Sin embargo, la belleza de la mente humana es que no está limitada por esta dimensión relativa de tiempo y espacio.

Por tanto, desde una perspectiva absoluta, podemos ejercer el libre albedrío y convertirnos en los cocreadores de nuestro destino.

Tomar conciencia de esta perspectiva absoluta es una hazaña extraordinaria en sí misma que muy pocos humanos han podido lograr. Actuar basado en esta conciencia es aún más difícil.

La adversidad y todo sufrimiento humano es una oportunidad para crecer a nivel espiritual y trascender esta dimensión, aunque no estemos conscientes de ello.

Piénsalo!

Sin adversidad, es decir, sin sufrimiento, no puede haber alegría ni placer. En otras palabras, no puede haber crecimiento como seres humanos.

No estoy hablando de religión, porque la religión es una construcción humana y, como tal, no puede trascender nuestra dimensión de tiempo y espacio. Solo la espiritualidad trasciende lo mundano.

Es solo una cuestión de deseo o verdadero libre albedrío, pero ese es un tema completamente del cual ya he hablado.

La capacidad de razonar más allá de la vida y la muerte ha separado a los humanos en una orden de magnitud de todas las demás criaturas de la Tierra. ¡Solo los humanos hemos desarrollado la capacidad de estar conscientes de un estado superior del ser y, por lo tanto, no solo de ejercer verdaderamente el libre albedrío sino también la capacidad de vivir para siempre!

JC Wandemberg Ph.D.

Presidente y Fundador

Sustainable Systems International

Sobre el author: El Dr. Wandemberg es consultor internacional, catedrático y analista de asuntos económicos, ambientales, sociales, administrativos, y politicos. Por los últimos 30 años el Dr. Wandemberg ha colaborado con corporaciones, comunidades, y organizaciones integrando sostenibilidad a través de procesos de auto-transformación orgnizacional y mediante Principios de Diseño de Sistemas Abiertos, catalizando una Cultura de Transparencia, Confianza, e Integridad.

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