Inteligencia Emocional & Libre Albedrío

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Recientemente, me topé con un artículo que habla de las “Desventajas de ser muy inteligente emocionalmente”. Aunque respeto y felicito al autor por su trabajo anterior, en esta ocasión, estoy totalmente en desacuerdo.

Pero primero, definamos qué se entiende por “Inteligencia Emocional”.

Según los diccionarios más reputados, “Inteligencia Emocional” es “la capacidad de ser consciente, manejar y expresar las emociones de uno, así como las emociones que nos rodean”.

Basado en esta definición, y en el sentido común, afirmar que ser muy emocionalmente inteligente puede tener inconvenientes, es análogo a afirmar que ser “demasiado saludable” puede tener efectos negativos.

El comportamiento humano, a pesar de nuestros grandes avances en el desarrollo de nuestro razonamiento, todavía está regido por nuestras emociones, más específicamente, por nuestro sistema límbico, compuesto por el hipotálamo, la amígdala, el tálamo y el hipocampo.

En situaciones de calma — que es casi nunca, dentro de nuestro mundo cada vez más turbulento e incierto — es posible ejercer nuestra capacidad de razonar en gran medida. Sin embargo, tan pronto como nos encontramos con situaciones estresantes (agradables o desagradables), nuestras emociones comienzan a dominar nuestro razonamiento.

Esto es especialmente cierto en situaciones extremadamente positivas (e.g., ganar la lotería) y/o situaciones extremadamente negativas (e.g., cuando nuestra vida está en juego), y de acuerdo con la genética individual y las condiciones ambientales imperantes.

La mayoría de personas muere en situaciones de estrés, por ejemplo, ahogándose, no porque no saben nadar sino porque entran en pánico.

Es muy común ver a hombres de negocios altamente inteligentes y exitosos como Elon Musk sucumbir a sus emociones a través de Twitter.

Es simplemente antinatural para cualquier humano no sucumbir a las emociones dentro de nuestra dimensión de tiempo y espacio.

No tengo conocimiento de ningún ser humano (como he escrito en otra parte) que haya sido capaz de manejar completamente sus emociones, especialmente la emoción más poderosa que un ser humano pueda sentir, a saber, el miedo a la muerte, hasta el punto de transpirar sangre, aparte de el Hijo del Carpintero y sus discípulos, una vez que recibieron el Espíritu Santo.

Espera un segundo, ¿qué tiene que ver el Espíritu Santo con nuestras emociones?

Aquí es donde nuestro “libre albedrío” entra en juego.

Es físicamente imposible ejercer el “libre albedrío” cuando se está gobernado por emociones.

La única posibilidad de escapar de nuestras emociones, es decir, de trascender el tiempo / espacio, es ejercer nuestro estado superior del ser, es decir, nuestra Divinidad.

Solo trascendiendo la materia — es decir, el tiempo / espacio — podemos escapar de nuestro sistema límbico y ejercer verdaderamente nuestro libre albedrío.

Por lo tanto, la inteligencia emocional y el libre albedrío están íntimamente relacionados y nunca puede haber ninguna desventaja de ser demasiado emocionalmente inteligente o de REALMENTE ejercer nuestro libre albedrío.

¡A la Salud de su Inteligencia Emocional y Libre Albedrío!

JC Wandemberg Ph.D.

Presidente y Fundador

Sustainable Systems International

Sobre el author: El Dr. Wandemberg es consultor internacional, stock trader, catedrático y analista de asuntos económicos, ambientales, sociales, administrativos, y politicos. Por los últimos 30 años el Dr. Wandemberg ha colaborado con corporaciones, comunidades, y organizaciones integrando sostenibilidad a través de procesos de auto-transformación orgnizacional y mediante Principios de Diseño de Sistemas Abiertos, catalizando una Cultura de Transparencia, Confianza, e Integridad.

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