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Si bien la mayoría de personas se pasa la vida muy ocupada tratando de sobrevivir, hay algunas personas que no se sienten cómodas hasta que descubren el verdadero significado de su vida, un propósito que tenga más sentido en su vida diaria.

Sin duda, todo ser humano tiene una necesidad innata de saber, o al menos creer saber, la razón por la que vale la pena levantarse de la cama todos los días.

Las razones, obviamente, evolucionan a medida que envejecemos.
Los motivos más habituales son los que aportan mayor alegría a la vida y, de allí, la necesidad de buscar la felicidad parece surgir por defecto sin darnos cuenta de que la felicidad no se la debe buscar sino que se la debe vivir en el tiempo presente.
Lamentablemente, las condiciones que nos someten los seres humanos son casi infinitas.

Por un lado, nos someten nuestros gustos o deseos y nuestras aversiones o disgustos. Por otro lado, estamos sujetos a los deseos y gustos de los demás y también a sus disgustos y desafecciones.

A pesar del condicionamiento al que estamos sometidos, hay una razón que siempre parece algo furtiva o distante, a saber, la razón fundamental por la que nacimos en este tiempo y espacio dado.

Pocos parecen ser los que no solo se preguntan por la razón fundamental de su existencia sino que también hacen algo para encontrarla o, al menos, explicarla.

Al final, nada parece ser realmente relevante excepto el hecho de que nadie sale vivo de esta experiencia llamada vida.

De ahí la importancia de conciliar nuestros deseos e inquietudes con lo que nuestro destino nos ha preparado. Y si no nos gusta lo que se nos ha preparado el destino, debemos hacer algo al respecto.

En cualquier caso, siempre debemos atenernos a las consecuencias y, por tanto, es mejor prevenir que lamentar.

¿Cómo podemos prevenir en lugar de lamentar las decisiones que tomamos en la vida?

En primer lugar, evitando caer en la trampa de la gratificación inmediata que nos somete automáticamente a la Ley de la Utilidad / Satisfacción Marginal decreciente.

En segundo lugar y obviamente, anticipandonos a las consecuencias realizando acciones que garanticen un resultado acorde con nuestros deseos o circunstancias del momento.

Pero lo más importante es que debemos esforzarnos todos los días por ser fieles a nosotros mismos, independientemente del propósito o significado en el que creamos.

Ser fieles a nosotros mismos significa, sobre todo, respetarnos sabiendo que nuestro cuerpo es el ‘vehículo’ que necesitamos para viajar por el tiempo y el espacio en un sentido literal.

¿Y qué transporta este ‘vehículo’?

Este ‘vehículo’ está transportando una chispa de Divinidad, es decir, nuestro ser Espiritual.

De ahí la importancia de cuidar nuestro cuerpo con esmero.

JC Wandemberg Ph.D.

Presidente y Fundador

Sustainable Systems International

Sobre el author: El Dr. Wandemberg es consultor internacional, catedrático y analista de asuntos económicos, ambientales, sociales, administrativos, y politicos. Por los últimos 30 años el Dr. Wandemberg ha colaborado con corporaciones, comunidades, y organizaciones integrando sostenibilidad a través de procesos de auto-transformación orgnizacional y mediante Principios de Diseño de Sistemas Abiertos, catalizando una Cultura de Transparencia, Confianza, e Integridad.

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